sobre mi

 

 

 

 

Autodidacta en la cocina, me he lanzado en este viaje sin retorno, por mercados, cocinas, libros y lugares, donde tomo lo que me gusta para adaptarlo y transformarlo en un rico plato, desde la mirada de un ama de casa. Con dudas y debilidades, las cuales voy despejando y combatiendo para finalmente entregárselas al blog.

Autodidacta en la fotografía, donde algo he mejorado en estos dos años de vida del blog. Sólo uso mi iPhone 5S, luz natural, no uso filtros, ni Photoshop y aprovecho las mejores horas del día en todos los rincones de mi casa.

La cocina me hace muy feliz. Los ingredientes, recetas y tradiciones ocupan la mayor parte de mis pensamientos. Preparar comida casera, con recetas tomadas de mi abuela paterna, de mi mamá, de mi suegra, de la familia en general, de amigos generosos y personas incondicionales que han trabajado conmigo, me parece un tesoro que hay que preservar y el cual disfruto compartiendo con ustedes.

Mi vida ha transcurrido, los primeros años, en Chile (las vacaciones donde los abuelitos, la montaña, el río, el campo, rica comida!), luego en Guayaquil (donde está anclado mi corazón) y estos últimos cuatro años en Quito (donde estamos muy felices y donde nació mi blog). Y casi todas las recetas e historias pertenecen a estos lugares. Estoy casada con Rodolfo y tenemos tres hijos maravillosos, somos una familia muy unida, donde cada uno desde su individualidad se conecta y comparte, siempre. Los hilos conductores, principales de nuestra unión, son la música y la cocina, cosas que disfrutamos mucho, muchísimo. Mi marido y mis hijos son mis críticos mas implacables, sin diplomacia, sin consideración!

“Estar bajo una gran mesa y ver a mi abuela estirando la elástica masa de strudel… Ese, es mi primer recuerdo en la cocina. Harina cayendo como lluvia y sus pies dando la vuelta alrededor. Es una cocina muy grande, donde entra mucha luz y la brisa del mar. Luego, estoy en la casa de la montaña, he crecido y la gran mesa ahora es mucho mas pequeña. Soy su ayudante de cocina y me encanta estar ahí, revolviendo con fuerza una mayonesa, echando con rapidez, a una enorme olla de agua hirviendo, trocitos de masa o limpiando salmones para el almuerzo. Y todo esto pasa mientras escucho fascinantes relatos de la guerra. Esas mágicas vacaciones serán sin saber, mi mejor estímulo para ser una cocinera”

[Pilar Woloszyn]